Clima

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El “Cura Gaucho” quien dejó profundas huellas

El 5 de julio del 2004, su alma soltaba su cuerpo para bendecir la ciudad desde algún lugar en el cielo, el siempre predispuesto con una sonrisa, amante del mate, quien podía ingresar a su oficina, en su escritorio contaba con una pava eléctrica, y una gran colección de mates que quienes lo conocían sabían que era el mejor regalo que alguien podía hacerle. 

Prensa Fueguina no podía olvidarlo en este día tan especial para la ciudad. El padre Zink expresaba siempre su interminable amor por Tierra del Fuego y le dedicó muchos años de su vida a la ciudad de Rio Grande.

Quienes viven en la ciudad y quienes lo conocieron lo recuerdan siempre con mucha alegría, la misma que reflejaba con su paso lento, la palabra siempre justa en un trabajo silencioso, en su entrega generosa y siempre siendo una persona afectiva, aquí en el lugar que lo atrapó y donde decidió quedarse.

 

 

 


 

 

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